Hablando claro del spanking. (Por Steve)

1n

Hoy en la sección de traducciones, os comparto una del inglés, que me cuesta más ya que mis conocimientos de la lengua de Shakespeare son muy rudimentarios y tengo que tirar de traductor e imaginación para darle sentido al texto. El título original en inglés es: “Spanking and relationship”, que traducido literalmente sería: spanking y pareja, pero que yo he traducido como: hablando claro del spanking. Porque creo que su autor habla sin tapujos del spanking, dentro de un relación y aunque  haya cosas que no comparta, también dice verdades como puños, que  muchas veces son maquilladas o rebajadas, aun no se porque, cuando estamos hablando del tema para nosotros y por momentos parece que intentemos que desde fuera nos entiendan. Os dejo con el texto de Steve, eso si tened en cuenta que el es spanker y que su visión, es la de spanker heterosexual.

” Si algo tengo muy claro desde mi propia experiencia, es que la inmensa mayoría de mujeres spankees si buscan algo es precisamente a un hombre que sea capaz de dominar la situación. Aunque eso no significa que se vayan a someter alegremente a recibir una azotaina. No pocas veces llegarán a ese momento contrariadas y con cierta dosis de miedo. Sin embargo no se tratará de un resistencia y un miedo ya que hay un trasfondo de deseo en ello, una carga de erotismo en saber que va a ser azotada, de la que forma parte esa resistencia y ese miedo también.

Partiendo de esa base, aquellos que crean o deseen el juego como forma de modificar la conducta, se equivocan. Las cosas no son tan simples. El objetivo del spanking no es disuadir para evitar la repetición de una conducta. La meta real del spanking es crear y mantener una intimidad, que evoluciona y crece, una comunicación que provoca que los problemas se hablen y resuelvan y mantener vivo un deseo sexual entre ambos jugadores. Y será esto y no los azotes, lo que haga que se pueda  llegar a resolver esos comportamientos tóxicos y dañinos.

El juego pues, no va de azotar a tu pareja por sus faltas. Ya que faltas, errores e imperfecciones las tenemos todos y nadie se plantea, que cuando los comete el otro lado se inviertan los papeles. Es más al menos en mi caso, ella es bastante mas responsable, razonable y constante que yo. Pero tampoco se trata de eso, se trata de que a pesar de mis imperfecciones, quien domina la situación soy yo, porque así lo hemos querido. Esa es para mi la gran diferencia entre una relación tibia y deprimente, con una ardiente, excitante y emocionante.

Mucha gente cree que la amistad es fundamental en una pareja, pero unos amigos no tienen sexo, la diferencia entre una relación de amistad y una de pareja es el elemento sexual. Por lo tanto que una pareja tenga sus momentos de amistad está bien, pero al igual que una relación paterno-filial ciertos momentos de amistad no pueden hacer que se difumine esa relación y lo que implica.

Puntualizo esto porque es necesario contextualizar la relación. Si se pretende una relación donde existe un deseo de sentir la autoridad de parte del otro en la que hay un reparto de roles, hay que tener en cuenta que estos se conceden para que se ejerzan. Pero cuidado eso no puede dejar la sensación que delante tiene a su padre, su jefe o su profesor, sino que esa autoridad es también su amante y que ambas cosas autoridad y deseo van juntas en este juego.

Uno de los problemas de las parejas convencionales, es que los pequeños errores o malentendidos generan disputas y enfados que terminan por llevar a uno a cerrarse al otro. Un problema minusculo puede acabar en guerra total por una cadena de acontecimientos incontrolables. Por desgracia ese circulo vicioso es conocido por todos. Una de las ventajas de estos juegos, es que permiten en un momento dado, corrregirlo y tratarlos, evitando así hacer una montaña de un grano de arena. En lugar que esas pequeñas disputas deriven en tristeza, gritos o en frio silencio. El jueego permite que uno de los dos se hagan con el control de la situacion. Puede parecer injusto, pero no es lo que parece, ya que ese “stop” (resuelto con un juego) es un realidad una demostración de implicación en la relación. Yo asumo en control para que en vez de hacer enorme una nimiedad, nos olvidemos de ella y partamos de cero. No es una decisión dictatorial e unilateral, es lo que desea y lo que se espera, es la escenificación de la confianza. El consentimiento de la disciplina (aun cuando se proteste) es la señal que también la otra parte quiere pasar página. Así que la sumisión en el spanking es en realidad una respuesta positiva, que indica confío en ti o mejor  dicho me permito abondarme a ti.

La comunicación que se establece en un juego es tácita no explícita, pero no menos importante. Y sin que nadie me malinterprete puede ser una manera corta pero muy intensa de solucionar un pequeño problema. Después de un juego las tensiones se han evacuado de tal modo que suelen conducir a relaciones sexuales muy pasionales. Despues del juego la sensación de estar bien y a gusto con el otro es increíble y eso hace muy fácil hablar, comprender y ser comprendido.

Los juegos de spanking disciplinario no deben ser usado como un arma de disuasion, no de forma de directa, aunque pueden serlo de forma indirecta, en positivo no en negativo. Los juegos reafirman la confianza y eso refuerza la comunicación. La sensación que tenemos después de un juego es una sensación de relajación placentera mezclada con una gran deseo sexual hacia el otro y yo creo que eso debe ser lo mas parecido al estado de felicidad compartida con alguien.

Resumiendo: la meta del spanking nunca es el castigo. Es usar el  castigo para lograr la conexión sexual y afectiva.

 

 

Masculinidad vs machismo.

1f

 

Por el título de la entrada, ya os podéis imaginar que hoy va del rollo reivindicativo y es que ando algo mosqueado con la confusión cada vez mas evidente y siendo mal pensado intencionada entre masculinidad y machismo.

La masculinidad es un conjunto de cualidades que una cultura particular, alude a los valores características y comportamientos tanto aprendidos como estrictamente biológicos de un hombre o niño. Cuyo complemento es el concepto de feminidad. Algunas de esas características asociadas a las masculinidad son: el valor, la independencia, la asertividad, la fuerza, la valentía, la seguridad o también el no mostrar afectividad y a lo largo de la historia el varón ha sufrido una gran presión social para responder con comportamientos asociados a esos atributos.

Aquellos que se creen mas listos que nadie y con suelen mirarnos al resto desde el pedestal de la superioridad moral, suelen atribuir la masculinidad y sus atributos a la cultura. Sin preguntarse de donde nace la cultura. Y si bien es cierto que la cultura ha potenciado y promocionado ciertos atributos de la masculinidad al igual que de la feminidad, no es  menos ciertos, que esos atributos tienen su origen en la biología. Somos mamíferos, primates superiores, con un gran dimorfismo sexual y con un vinculo biológico a la madre, osea al sexo femenino que no se da con el hombre, cuyo vinculo con la descendencia es artificial osea cultural.

Hubo un tiempo que para una hembra de homo lo que sea, permanecer y retener a un  hombre a su lado, significo un gran ventaja en la supervivencia tanto de ella como de su crías. Por lo tanto es lógico pensar que actuase una selección natural hacia intentar retener a aquellos machos, cuyas cualidades o atributos garantizaban una mayor posibilidad de supervivencia y a la vez los machos seleccionasen a aquellas hembras cuyas cualidades significaran un mayor éxito de perpetuación de los genes, lo que incluye la crianza de la descendencia.

Ese es el origen de los atributos de masculinidad y feminidad, selección natural que a su vez provoco cambios biológicos entre hombres y mujeres y sobre esos atributos posteriormente se construyó la cultura. La cultura no decidió un día, que los hombre debían tener unas cualidades y las mujeres otras simplemente las heredó de la biología y las potenció o minimizó según periodos y necesidades.

Evidentemente desde que cazábamos osos para asar su carne a la hoguera de una cueva, han pasado milenios, de constante evolución y sobre todo hemos creado algo excepcional, que llamanos: cultura. Que ya muchos de aquellos atributos no nos sirven, son innecesarios, pero eso no significa que los podamos cambiar de un día para otro, ni mucho menos que no nos sigan pareciendo atractivos, que no nos despierten el mamífero que nos empeñamos en negar que hay en nosotros.

La cultura ha reprimido muchas de aquellas primitivas manifestaciones, gracias a eso hemos creado mas y mas cultura. Pero también ha potenciado otras, los intereses de la cultura, siglos de guerras continuas, por recursos y poder, lejos de mitigar la agresividad natural del macho, la ha potenciado, incluso se ha aprovechado de ella a la par que desde que el ser humano tiene sentimientos como la compasión, estos podían convertirse en un inhibidor de dicha agresividad y millones de niños han sido educados en el “los  hombres no lloran”, porque durante siglos el destino de los hombres machos fue la guerra. De esos inconvenientes de ser hombres no se habla nunca. Cuando el castigo corporal era el pan nuestro de cada día en los colegios, eran los niños los receptores habituales de este tipo de castigos, ante la creencia generalizada que había que endurecerlos y se era muchísimo mas condescendiente con las niñas. Ha sido esa misma sociedad de hombres y mujeres, que ahora reniega de la masculinidad, la que durante siglos ha moldeado al hombre hacia esa masculinidad agresiva y emocionalmente plana. Ha sido la cultura la que ha aprovechado la herencia de la naturaleza para lograr sus propósitos y no nos engañemos el sacrificio en numero de vidas en beneficio del progreso, se ha cobrado sobre todo, vidas de hombres. La mujer es capaz de dar a luz nuevos hombres.

No me parece justo que veamos las cosas solo desde un lado, como se nos impone desde la imbecilidad de lo políticamente correcto y que solo veamos los sacrificios y los agravios hacia lo femenino, que los hay evidentemente y muy graves,  pero no los que también han sufrido los hombres.

Por fortuna, aunque a veces el panorama parezca muy negro, cuando observo y veo, no puedo evitar una sonrisa de hijo de puta sádico. Y es que la realidad va siempre por delante y pese a todos los intentos y los medios puestos, en convertir a la masculinidad en una especie de perversión. Resulta que a la hora de la verdad, esos atributos tan denostados y tildados de primitivos siguen siendo capaces de hacer estremecer a muchas mujeres y que muchas de ellas sienten un atractivo irresistible por un hombre seguro y decidido. Supongo que son vestigios de cuando en aquellos duros años de nuestros inicios como especie escaseaban los osos o los ciervos en los alrededores de la cueva, el macho decidiera que era el momento de buscar otra cueva donde cazar. Quizas es por eso que cuando una mujer pregunta ¿Donde vamos o que peli quieres ver? lo que quiere es una respuesta, no una duda mas. Si ella tiene claro donde quiere ir o que peli ver no pregunta. Igual no hemos cambiando tanto como pensamos y quizás en vez de negarlo sería cuestión de sacarle partido. Tal y como decía la definición, la masculinidad no es el opuesto a la feminidad, es lo complementario y viceversa. Castrar la masculinidad, es castigar a todos a unos sin su identidad y a los otros sin el complemento que equilibra la humanidad, que no conviene olvidar que esta formada de mujeres y hombres.

La masculinidad nada tiene que ver con el machismo ¿Y sabeis porque?. Porque el machismo lo ejercen por igual hombres y mujeres, la masculinidad no tiene sentido sin la complementariedad de la feminidad.

Prado Esteban dice que la libertad no es un derecho, es un esfuerzo. Y tiene razón para sentirse libre hay que entre otras muchas cosas renunciar, ser consciente de tus propios limitaciones e imperfecciones. Por ello tal vez cada vez haya más mujeres que en uso de su libertad y lo que supones, renuncia a ese falso ideal de perfección y se sienten libres con un hombre que en determinados momentos y aspectos sabe como hacerse con la situación, unos brazos en los que refugiarse de la exigencia y una mano firme que no titubea. Que mayor ejercicio de feminismo que la libertad de elección y como no de trasgresión.

El ginecólogo (Diario de unos jugadores XV).

1b

 

Una de las cosas más divertidas de estos juegos, es como se gestan. No es que se siempre sea del mismo modo, depende mucho de la paciencia que tengas en el momento exacto o de la capacidad para hacerte saltar que tenga la otra persona. Pero en muchas ocasiones sigue un patrón que podríamos definir con el titulo de: “esta comprando todos los números del sorteo”. Que viene a ser como que la ves venir, que te vas percatando, que no va a parar hasta terminar con el culo rojo y lo bueno es que es proceso puede durar días y va in crescendo. Generalmente lo desencadena una situación que genera angustia, aunque también un capricho o simplemente orgullo o cabezonería, incluso no pocas veces es al suma de las tres. La situación que os voy a narrar a continuación, es el perfecto ejemplo de este tipo de situación.

Aquella semana le tocaba visita al ginecólogo, rutina femenina. Pero me sigue sorprendiendo como ese carácter de piernas largas, se aniña a veces ante cosas en apariencia insignificantes como es una visita rutinaria. A eso se le unía una semana compleja en el trabajo. Así que las tardes se convirtieron en una continua queja, que iba desde lo brujas que son sus compañeras, hasta que duro es ser mujer….Yo me lo tomaba con humor, aprovechando también para picar y así restarle trascendencia, pero aunque la hacia reír por momentos el orgullo le podía más y acto seguido se agarraba una de esas pateletas divertidas, en plan..

-Como se nota que a los tíos no os tienen que hurgar ahí…

-Es que a mi que me metan cosas en frío..

-Encima te cachondeas, bla, bla, bla….

Eso si sin pasar a mayores, más que el momento ese de fuegos artificiales y luego vuelta a la calma. Pero a pesar de ese juego divertido y gracioso, en el ambiente notaba algo. La sensación que os describía antes y que no es otra que a medida que se acerca el día vas notando que eso va a explotar y de malas maneras además con lo cual no queda más remedio que tomar medidas.

Y la cosa empezó a dar síntomas evidentes la tarde antes de la cita con el ginecólogo. Desde que llegué a casa el nivel de impertinencia relativa ambiental era altísimo. Que si que bien se está en el sofá, que si este no es el sitio de las chaquetas, que si no fumes tanto y ella dando vueltas por la casa cual tigresa enjaulada. Encima decidí tomármelo con sarcasmo, lo cual todavía hacía que las contestaciones fueran mas borde y llegado un momento me empezó a picar la mano y eso significa que los niveles de paciencia están empezando entrar en reserva y que la orgullosa y vacilona propietaria de ese culo, lo está empezando a poner en peligro. Vamos que le empezaba a tener ganas aunque me contuve y conseguí amansar un poco a la fiera, le dije que se diera una ducha, me hizo caso y al terminar se vino conmigo al sofá a tomar una cervecita, tranquila incluso dulce. Pero la experiencia es un grado y en el ojo de la tormenta siempre hay calma, lo cual no significa que haya pasado la tormenta.

Poco a poco fue soltando y me estuvo contando que llevaba unos días difíciles en el trabajo,  que iba hasta arriba y que encima mal rollo con las compañeras. Entonces con toda mi buena intención me salió algo sin pensar.

-A que horas tienes la visita mañana?.

-A las 16:15… ¿por?.

-Si quieres me escapo y te acompaño.

Al decirlo se hizo un sospechoso silencio y el ambiente se cargo de repente de una extraña tensión. Hasta que esa voz recargada de orgullo y con cierta retranca.

-Bahhh lo que me faltaba ni que fuera una niña.

-No he dicho eso, solo que si te agobia tanto, igual si te acompaño no se…

-Si claro, y me vas a llevar de la mano, solo te ha faltado decirme, no te olvides de ponerte unas bragas limpias.

-Estas sacando las cosas de contexto, no me seas demagoga.

-Y tu idiota, no necesito que me acompañes hasta la puerta del ginecólogo.

-Muy bien, pues no se hable mas, que te apetece cenar.

-No tengo hambre.

-Pufffff….en fin  haz lo que te la gana yo voy a cenar.

-Muy bien.

Cené solo, ella seguía en el sofá ausente, además se había puestos los cascos en el teléfono por lo que supongo que escuchaba música. Cuando terminé de cenar me acerqué  y le quité los cascos, sentándome en la mesilla enfrente de ella.

-Se ha terminado la tontería por hoy. Ahora vamos a tener el resto de la noche en paz, porque no me apetece nada, estar con un mueble o mejor dicho, con una niña pequeña, porque las niñas pequeñas a esta hora ya están en la cama, así que te vas a comportar como una persona adulta y como castigo mañana vas a ir a currar sin bragas. ¿Estamos?.

-Mañana tengo ginécologo te lo recuerdo.

-Pues te llevas unas en bolso y antes de ir te las pones.

-Es que….

-Que?.

-Pues que voy a ir “jugosa” todo el día

-Te las apañas con las toallitas y así otro día, te lo pensarás antes de agarrarte otra pataleta. Y mañana cuando vuelvas del ginecólogo ya hablaremos de tu actitud de esta tarde.

Sorprendentemente la bronca causo efecto y ni rechistó, tal vez algo tuvo que ver el masaje que el hice en los pies después ya tranquilos en el sofá.

Al día mientras tomaba el primer café le puse un mensaje.

-Como lo llevas

La respuesta fue una foto, sentada con el vestido levantado y donde se podía intuir perfectamente que debajo de las pantys no había nada.

-Mmmm así me gusta, que seas obediente…

-Te lo voy a decir muy claro: cabrón.

-Jajajajaja si en el fondo te lo estás pasando bien.

-………..

-No te quejes que la próxima vez ademas de ir sin bragas, igual necesitas un cojín para sentarte y a todo esto, esta tarde tenemos cosas pendientes.

-Cuando me las puedo poner?

-Cuando vayas el  médico.

-Ok

El resto del día no supe más de ella, hasta media hora antes de la cita en el médico cuando recibí el siguiente mensaje.

-No me encuentro nada bien, creo que tengo fiebre, he anulado la cita y me voy para casa.

-Y eso? que te pasa?

-Me duele todo, creo que estoy cogiendo algo, luego te cuento, voy a echarme  un rato.

-Vale, vale en cuanto salga voy

No voy a negar que me pareció sospechoso, ese cambio tan repentino en pocas horas, pero en esta época a veces pasa. Al salir me fui directo para casa. Al llegar la encontré con el pijama tirada en el sofá tapada con una manta. Me senté a su lado, le di un beso.

-Como estas?

-Ahora parece que mejor, pero  hace un rato estaba malísima.

-Tienes fiebre?

-No se, creo que no.

Le puse la mano en la frente.

-No lo parece no. Y como ha sido te ha venido de golpe?

-No se empece a encontrarme mal después de comer…

-Ya pero que síntomas, dolor de cabeza? mareo?….

-De todo un poco

Esa respuesta, me encendió todas las alarmas, ¿y si fuera el viejo truco de me encuentro mal para evitar algo?.

-Para cuando te han dado cita?

-Ya me llamaran…

-Vamos que no has llamado no? simplemente no has ido.

-No estaba para llamar.

En ese momento me encendí un cigarrito.

-Enciendeme uno anda.

-Estas mala nada de fumar.

-Joder no me duele la garganta…

-Es igual si estas enferma no se fuma o tal vez tienes cuento y así te has escaqueado de ir al ginecólogo….

No hizo falta que me respondiera, su cuerpo respondió por ella sonrojándose. Me la quedé mirando serio…

-Dices que no te has mirado si tenias fiebre no?.

-No….

-Pues habrá que comprobar.

Me levanté sin decir nada más y fui al baño en busca del termómetro. Habían dos uno digital y otro de cristal de los de mercurio de toda la vida. Cogí el segundo y con el de vuelta  me presenté en el salón. Ella estaba ligeramente incorporada y me ofreció la mano para que se lo diera.

-Porque no has cogido el otro?

-Porque me fío mas de lo tradicional.

Me senté.

-Bueno me lo das o que?

-Para que?

-Joder para tomarme la temperatura.

-Ya te la tomo yo, ponte en mis rodillas boca abajo.

-Que? Lo estás diciendo en serio

-Tengo cara de estar bromeando?

Se lo pensó un instante y acabo por levantarse y colocarse encima de mis rodillas, en la misma posición de las azotainas. Nada mas ponerse le bajé el pantalón del pijama dejándole el culo aire. Agité el termómetro varias veces con fuera, para que el mercurio bajara y entonces con la mano izquierda separé sus nalgas, lleve la punta del termómetro a su ano, que al notar el frío cristal se contrajo y empecé a meterlo entre sus quejas, hasta la mitad más o menos.

-Cualquiera diria que es la primera vez que entra algo por ahí quejica.

Mientras esperaba el tiempo para que marcara la temperatura, le acariciaba suavemente las nalgas y en momento determinado, investigué en su sexo, donde si parecía tener fiebre y humedad. Llegado el momento le quité el termómetro y lo miré.

-36’3, no tienes fiebre, pero tengo la impresión que al menos en una parte de tu cuerpo vas a tener mucha fiebre dentro de un rato, asi que empieza a contarme la verdad.

-Hay poco que contar, me has pillado jajajajaj.

-Y te hace gracia? A mi me parece que usar un truco de niña que no quiere ir al cole….ya tienes una edad no crees?. Hoy has ido sin bragas a currar y mañana te vas a tener que poner siete para poder sentarte.

Sin decir nada mas empece a azotarla directamente con el culo desnudo, intentó poner las manos así que con mi mano izquierda se las sujeté a la espalda para poder seguir con la azotaina sin impedimentos. Nada de calentamiento una azotaina con la mano como dios manda desde el principio, sin pausas  de corrido hasta que me picara la mano a mi. Solo cuando empezó a picarme la mano a mi y su culo tenía ya un color rojo intenso paré. Para volver a coger el termómetro agitarlo, separar sus nalgas y volvérselo a meter en el culo, mientras lo sujetaba con la mano derecha con la  izquierda rozaba con mis uñas la piel palpitante de su culo. Al sacarlo no había subido la temperatura, pero claro usarlo no era más que una forma  más de hacerle sentir vergüenza por su comportamiento.

-Sigues sin tener fiebre, levántate y ve a buscar el cepillo, a ver si así sube la temperatura.

Se quejó un poco, pero fue al baño a por el cepillo, sabe perfectamente que en esas circunstancias no puede subirse el pantalón de pijama, osea o va con el a media pierna o se lo quita del todo, que es lo que hizo. De vuelta con el cepillo, yo había puesto un cojín sobre mis piernas para que al colocarse aun expusiera mas su culo, al tratamiento que le iba a dar. Una vez colocada y rectificada por mi, empecé la azotaina con el cepillo, con intención que picara y tuviera recuerdo para el día siguiente, me centré en darle sobre todo en la parte mas baja de sus nalgas, esa que hace frontera con los muslos y que los ingleses llaman “seat zone”, osea zona de asiento, donde apoyamos el peso del cuerpo al sentarnos, que ademas es la zona mas sensible y que después de un rato de azotaina resaltaba por el color rojo oscuro con zonas moradas que presentaba. Antes de terminar con la azotaina, le di una serie en la cara interna de las nalgas, que es especialmente dolorosa. Cuando dejé el cepillo su respiración era agitada, podía imaginar el escozor que tenia en el culo en aquel momento, merecido por cierto. Pase mis dedos suavemente por la piel ardiente de su culo.

-Yo creo que ahora si tienes fiebre y voy a usar un remedio casero muy eficaz ya veras.

La hice levantarse, cogí una de las sillas de la mesa, la puse en el centro del comedor e hice que sentara en ella sin protección, para que anticipara la sensación que iba a sentir el día siguiente. Yo me fui a la cocina a preparar el remedio casero. Abrí la nevera y saqué una raíz de jengibre, corte un trozo del tamaño y el grosor de mi dedo corazón, lo pele dejando solo la base sin pelar, cogí un trozo de papel de cocina y me fui de vuelta al salón, ella seguía sentada aunque tenia las manos debajo de los muslos e iba moviéndose de un lado a otro cambiando el peso. Me senté y la llamé de nuevo a mis rodillas, esta vez sin cojín. Cuando estuvo en posición le dije.

-Cuando tienes fiebre localizada, es un remedio, provocar mas calor en otra parte del cuerpo así alivias la primera.

Le volví a separar las nalgas…y como está vez tenía que entrar algo de mas tamaño que el termómetro usé mi saliva para humedecer su ano, cogiendo con mucho cuidado el plug de jengibre de la parte sin pelar lo llevé al estrecho a agujero y comencé a apretar moviéndolo en cuartos de vuelta a un lado y a otro hasta que fue entrando justo hasta el límite de la zona sin pelar. El efecto no es inmediato, pero tampoco tarda mucho en hacer efecto y sus resoplidos al empezar a notar el escozor, eran la pista que esperaba.

-¿Verdad que notas menos el efecto de los azotes? -le dije irónicamente

Y entonces me fui a buscar con mis dedos directamente sus labios, que yo no estaban jugosos eran directamente una fuente, así que indice y corazón entraron en su coño, mientras el pulgar golpeaba rítmicamente su clítoris, no tardó ni un minuto en correrse mientras se movía inquieta en mis rodillas frotándose con mi polla erecta.

Continuará

Las primeras veces siempre dejan marca. (Por D).

1s

Hoy es una entrada especial, ya que una persona D. Nos comparte su primer juego de spanking. Aprovecho para deciros que si alguien quiere compartinos su primera vez o una de esas veces que tiene marcada en sus recuerdos solo tiene que enviar el texto al correo de la pagina: mariposaschocolate@gmail.com y con mucho gusto la publicaré en la pagina. Creo que podria quedar una sección muy bonita si os animais. Os dejo con la primera vez de D.

Las primeras veces siempre marcan y cómo bien sabía, esa no iba a ser diferente; por mucho que vivas en este mundo, siempre puedes vivir algo nuevo de alguna manera, y eso haré ahora, contar mi primera vez como spankee.

Digo primera vez como spankee, porque no es lo mismo recibir una azotaina en medio de un juego bdsm, que prepararte y jugar solo con tu spanker.

Estaba nerviosa cuando me dirigía a encontrarme con él, me había pedido que llevara unas cosas, así que parte de lo que pudiera pasar, lo tenía claro. Demasiado tiempo sin tenerlo cerca junto a la prohibición de tocarme que tenía impuesta por él, hacía que mi cuerpo ardiera al más mínimo pensamiento de sus manos sobre mi cuerpo.

Llegué a la estación cuando faltaban 5 minutos para que pasara su tren, me pinté los labios y esperé paciente con el corazón que se me salía del pecho al ver la luz acercarse. Subí y nada más verlo y sentarme mi corazón paró de golpe, me deja sin respiración a veces y más después de tantos días separados y sabiendo el día que nos esperaba. Empezamos el viaje pegados me sobra espacio incluso cuando no podemos acercarnos más. Fuimos todo el viaje jugando, aprovechando cualquier momento de descuido para rozarme con él, para avergonzarlo, ponerlo nervioso delante de la gente, besarlo apasionadamente sin importar quién nos viera.

Al llegar fuimos directamente al hotel, pensamos que no nos darían la habitación hasta más tarde, pero nos pasaron la llave en el mismo momento, la 309, mi cuerpo ardía pensando que íbamos a subir a dejar las maletas y que estaríamos solos. En cuanto se cerraron las puertas del ascensor se acercó a mí y metió sus manos por debajo de mi falda acariciándome el culo que quedaba libre solo con el tanga. Estaba a mil.

Dejamos las maletas en la habitación y apoyada en la ventana, se me acercó desde atrás, levantándome el vestido para poder cogerme bien el culo y rozarse conmigo, nos besamos pero pusimos freno porque sabíamos que si no salíamos en ese momento nadie iba a sacarnos de la habitación. Nos recorrimos las calles ya conocidas, escuchaba todas y cada una de las anécdotas que me contaba aunque a veces, no puedo negarlo, desconectaba y solo podía mirarlo y pensar dónde estarían luego esas manos, esa boca, las cosas que luego me obligaría a hacer a mí con la mía…

Voy a ahorraros los momentos que para vosotros pueden ser aburridos, así que pasaré directamente a la hora de comer, cuando me llevó a un restaurante en el que nos metieron en un cubículo y nos sentamos los dos juntos. Me subí el vestido aposta para que mi culo tocara directamente el asiento, y por la parte delantera dejé que se viera el borde de mis medias que llegaban al muslo. Sus manos se escaparon más de una vez entre mis piernas, en una de ellas hundió su dedo en mi sexo y el muy cabrón se lo llevó a la boca delante de mí…iba a explotar, nuestras miradas lo decían todo y más de una vez estuve tentada a agacharme allí mismo y premiarlo, pero había demasiada gente mirando.

Acabamos de comer y nos fuimos al hotel. ¡Sí!, mi cuerpo lo llamaba a gritos. Fui al lavabo y al salir, encima de la cama había extendido el uniforme de colegiala, en la mesita de noche estaba la pala de bambú, el plug y mi libreta. Me dijo que me acercara y me pusiera delante suya de pié. Cogió la libreta y empezó a preguntarme:

  • ¿Esta marca qué significa?
  • Que eso no lo hice
  • ¿Y esta?
  • ….que me toqué…
  • ¿qué te tocaste?, ¿sabes que lo tenías prohibido no?
  • Sí, pero solo fue una vez en toda la semana sabes que….
  • Sssshh…no repliques, voy a encargarme de que no se repita.

Me subió la falda y mirándonos, me bajó las bragas hasta los muslos y me dijo que me pusiera en sus rodillas. Mi respiración se aceleró todavía más y empezaba a notar un calor ardiente entre mis piernas, seguro que estaría muy mojada y sería imposible disimularlo, eso me dio algo de vergüenza, pero deseaba a la vez que se diera cuenta. Empezó la azotaina con la mano, dando golpes rápidos para calentar la zona, pero a la vez iba subiendo de intensidad lo que hizo que toda mi idea de no demostrarle el más mínimo dolor se fuera al traste y al poco tiempo ya estaba moviendo las piernas para que parara, cosa que por supuesto, no solo no hizo, sino que cambió la mano por la paleta de bambú, picaba, pero me encantaba. Me sentía pletórica.

Paró y me hizo levantarme solo para colocar las almohadas de la cama en medio de la misma y me hizo tumbarme sobre ellas, me puso el plug y mientras yo estaba disfrutando de mis sensaciones, escuché como se quitaba el cinturón, eso me puso a 100 e intentaba frotarme con la almohada para aliviarme un poco, pero enseguida me dijo que contara y empezó la zurra de verdad. El primer golpe cayó como un rayo y me dejó sin respiración, casi ni recordaba que tenía que contar, así que me esforcé para poder hablar y llevar la cuenta de los golpes, 5 en la derecha, 5 en la izquierda, 5 en la derecha….notaba la entrepierna mojada a más no poder y un calor del infierno en cada nalga…5 en la izquierda.

El último fue brutal, noté como si el cinturón hubiera dejado de medir 5 cm para pasar a 20 de ancho, cayó y noté todo su recorrido hasta ese picotazo final que me hizo estremecerme. Después de eso, me hizo levantarme y me llevó al rincón de pensar, me dijo que me arrodillara pero no le hice caso a la primera y volvió a repetirlo de manera más contundente acompañado de un pequeño empujón hacia abajo en los hombros, así que cedí

  • Los codos en la pared y la falda levantada, no te toques y aguanta ahí.

Uuuuffffff…..notaba el corazón en el culo, quería bajar los brazos y tocarme, pero no sabía si me estaba mirando y no quería ganarme otra tanda de azotes. Así pasé unos 3 minutos más o menos que se me hicieron eternos. Lo escuché pararse detrás de mí, quitarse la ropa, hacerme una foto y tumbarse en la cama, esperó un rato más, y me llamó, me acerqué a él y me dirigió hacia su entrepierna, tenía el culo ardiendo y unas ganas locas de poder meterme en la boca esa polla que llevaba deseando todo el día.

La cogí y empecé a comérsela, el sabor familiar me inundaba la boca, su mano cogiendo mi pelo y marcando el ritmo me estaba llevando al límite, y entonces se levantó me puso boca abajo y empezó a follarme, yo tenía el plug todavía puesto y me sentía completamente llena. Dejad que me guarde algunos detalles de todo lo que pasó después, para mí, simplemente os diré que follé muchísimo, que disfruté más todavía y que me reí como nunca, me sentí liberada no pensé en absolutamente nada más que en las sensaciones que estaba disfrutando en ese momento, me perdí entre nosotros.